miércoles, 23 de julio de 2014

Dios salve a la PUCP


En su afan en perpetuarse en el poder algunas autoridades del La Cato (PUCP) y
algunos esbirros tratan de perseguir a personas que en nombre de la libertad buscan la libertad de catedra y el libre juego de las ideas.
Estos individuos han llegado aún extremo tal que no merecen ser catedráticos en una universidad decente y hay algunos alumnos antes que bienechores malechores, han creado una red en facebook para denostar de algunos de los profesores que luchamos por evitar que la Cato se convierta en una universidad laica.
 
El 29 de mayo  se realizaron las selecciones para la Asamblea Universitaria. Como seguramente ustedes saben, las actuales autoridades, Rubio, Olarte y Pepi Patrón, mediante una argucia legal, se quisieron perpetuar en el trono. Lo triste es que estas personas, apoyadas por algunos miembros de la comunidad, iniciaron una persecución  contra el grupo que formamos a fin de evitar una ruptura con la Iglesia. En lo que respecta a mí, no tienen respeto por nuestras posturas y nuestros principios. Estoy más que satisfecho con la lucha emprendida contra los déspotas y los dogmáticos. Es verdaderamente triste que haya gente que se haya apartado de la tolerancia, enceguecidos por el poder. 
 
Pease y Pepi son unos despótas y no respetan la libertad de las personas ni creen en el diálogo. Al "Ärbol por sus frutos los conoceríes". Y los ven comulgar y golperse el pecho, pero tienen la billetera a la derecha.

"Ley universitaria" JA


Sapientia ( me atrevo a acotar esa palabra con un poco de ironía, como la ley misma)

Lo que no se ha dicho y seguramente no se dirá jamás es que, por lo menos desde los años 80, los títulos universitarios han sido objeto de compra-venta. No solo me refiero a los títulos de Azángaro, sino a los que entregan varias universidades "ilustres" a personas que no cumplen los requisitos académicos para recibirlos, pero que los obtienen gracias a su patrimonio o influencias. 


Las autoridades responsables deberían estar en la cárcel, por el daño que le hacen al país. Como anecdota que me conto mi ex profesor Medina y gran amigo Medina, la ANR nombró a un ilustre catedrático como presidente de una comisión investigadora para la universidad Villarreal. Al concluir la invesigación, descubrió la entrega irregular de miles de títulos. Entre ellos, dieron títulos de médico a peruanos residentes en Alemania, a los que cobraban el paquete completo del tour y la fiesta de graduación. Otros fueron a dar a manos de personas que luego se dedicaron a la docencia universitaria. Este amigo de Medina está en el cielo y ya no puede asistir a ningún tribunal, sino ante Dios.